Un medicamento, explicado de manera sencilla, es una sustancia compuesta de uno o más principios activos, destinada a prevenir, aliviar o mejorar la salud de una persona. Su dispensación se realiza habitualmente en las farmacias.
Los medicamentos pueden y suelen estar compuestos por tres elementos:
- El principio activo, que es el elemento responsable de su actividad. Su objetivo se dirige al lugar donde debe ejercer su acción.
- El excipiente, se añade al principio activo para facilitar su preparación, servir de vehículo, estabilizar y determinar sus propiedades físicas o químicas, o modificar sus características.
- La forma farmacéutica o galénica, es la forma en que se presenta un medicamento y determinar su administración, para que alcance su máxima eficacia. Su presentación puede ser en forma de cápsula, supositorio, pomada, gel, comprimido, ampolla, cápsula, parche, jarabe, gotas y soluciones óticas, oftálmicas o nasales, etc.
Los medicamentos se pueden clasificar de muchas maneras, por ejemplo según si es necesaria o no una receta médica.
Los medicamentos sujetos a prescripción médica, se identifican porque tienen en la esquina superior derecha un círculo. Cuando el círculo está dividido en 2, o tiene un lado sombreado, es un medicamento psicótropo.
Si el círculo está completamente sombreado, se trata de un estupefaciente.
No obstante, la manera más sencilla de entenderlo, es según su uso habitual. Los grupos más utilizados son los siguientes:
- Analgésicos. Son los fármacos destinados a aliviar el dolor físico producido por lesiones, golpes o heridas. Se dividen opiáceos y no opiáceos:
- Los opiáceos son más potentes, pero pueden generar dependencia y solo se suministran bajo supervisión médica. Un ejemplo seria la morfina.
- Los no opiáceos se pueden adquirir sin receta y los más populares son el ibuprofeno y el paracetamol.
- Antiinflamatorios.- Su finalidad disminuir la inflamación de los tejidos y por tanto aliviar los dolores derivados de la misma.
- Antivirales.- Son medicamentos recetados para combatir las infecciones. Se dispensan bajo receta médica porque su uso desproporcionado puede generar resistencias. Pueden ser de diversos tipos:
- Antibióticos (contra las bacterias).
- Antifúngicos (contra los hongos).
- Antivirales (contra los virus).
- Antiparasitarios (contra los parásitos).
- Antitusivos.- Utilizados para minimizar la tos. Se recomienda no abusar de los que contienen codeína ya que pueden producir dependencia.
- Mucolíticos.- Se recomiendan cuando la mucosidad dificulta la correcta respiración.
- Antiácidos.- Su función es combatir las secreciones gástricas y la acidez. El más popular es el omeprazol.
- Antidiarreicos.- Se utilizan para aliviar y frenar los efectos de la diarrea. Inhiben la motilidad del intestino, lo que ayuda a que las heces tengan mayor volumen y consistencia.
- Laxantes.- Se utilizan en caso de estreñimiento de larga duración para favorecer el tránsito intestinal. Los laxantes deben ser consumidos con moderación, ya que abusar de ellos hará que el intestino no trabaje correctamente, y pierda su capacidad para absorber nutrientes.
- Antipiréticos. Sirven para reducir la fiebre. Los más conocidos son el paracetamol, la aspirina o el ibuprofeno. El ibuprofeno y la aspirina pueden producir problemas del aparato digestivo.
- Antialérgicos.- Son fármacos destinados a combatir los síntomas de la alergia y la hipersensibilidad. Los más conocidos son los antihistamínicos.
- Antidepresivos.- Son fármacos pertenecientes al grupo de los psicótropos, utilizados para tratar trastornos depresivos mayores, de ansiedad, desórdenes de alimentación y alteraciones en el control de los impulsos.