¿Qué es y para qué sirve el Ácido Hialurónico?
El ácido hialurónico (AH) es una molécula o polisacárido producido de forma natural en nuestro cuerpo, principalmente por las células mesenquimales. Es un componente presente de forma natural en las articulaciones, los cartílagos y la piel, pero dependiendo de la zona, cumple distintas funciones:
- En las articulaciones, sirve para evitar que se produzcan fricciones dolorosas.
- En los cartílagos, aporta amortiguación al formar parte del líquido sinovial, y también lubrica el ojo.
- En la piel, ejerce como un agente hidratante.
En el cuerpo humano, dependiendo del peso, tenemos aproximadamente unos 15 gramos de ácido hialurónico, y un tercio de este, se degrada y sintetiza cada día.
Es altamente viscoso con la capacidad para unir y retener moléculas de agua debido a su carácter polar.
El ácido hialurónico, tiene un efecto positivo en el envejeciento intrínseco (el producido por el paso del tiempo) y en el envejecimiento extrínseco, es decir, el envejecimiento producido por los factores medioambientales externos.
El AH es el responsable final de mantener los niveles de humedad de la piel, ya que posee la propiedad de retener el agua.
El ácido hialurónico contrarresta el efecto del envejecimiento en la piel, especialmente de la formación de arrugas, reemplazando el volumen de líquido perdido. También aumenta la producción de colágeno, y por eso, se usa como uno de los ingredientes antiaging más efectivos.
Su gran capacidad para atraer y retener las moléculas de agua, lo hace un componente indispensable para la piel y otros tejidos.
No obstante, no se hizo famoso hasta los años 90, cuando empezó a usarse en tratamientos estéticos y rellenos dérmicos, precisamente por sus propiedades antiaging.
Los tratamientos con ácido hialurónico tienen la ventaja de hidratar en profundidad, pero sobretodo de mantener esa hidratación durante más tiempo, reparar la piel, y luchar contra los signos visibles del envejecimiento, como son, las líneas de expresión y las arrugas.
Como hemos comentado, con el envejecimiento intrínseco, a medida que envejecemos, la producción natural de ácido hialurónico disminuye, y en consecuencia, la piel pierde hidratación, elasticidad, firmeza y, su capa más externa, se adelgaza.
Una aplicación tópica de ácido hialurónico, ayuda a devolver la hidratación a la piel y a rejuvenecerla. También previene y reduce la apariencia de las líneas de expresión y arrugas, a la vez que aporta firmeza y elasticidad.
El ácido hialurónico se utiliza en multiples formulaciones, y se utiliza de manera tópica en cosmética, especialmente en cremas y sérums. En medicina estética, se usa de modo inyectable, para corregir entre otros, el contorno y la comisura de los labios, el volumen labial y de pómulos, las arrugas, las líneas de expresión, las patas de gallo, etc.